Un AirBnB mejor que el nuestro?!

La idea de ‘homestay’ exista desde hace mucho tiempo, más común en la forma de intercambios entre colegios. Me gustó tanto mi tiempo en una casa de familia en Francia como chico, pues no es sorprendente que me encanta AirBnB. Sin embargo, esta forma de viajar quedó un poco nicho y no se lanzó por el mundo.

Nuestro homestay en Oxford!

AirBnB, del otro lado, ha crecido rápidamente en uno de los empresas más grandes del Internet. ¿Cómo? La respuesta, como a menudo en mi blog, viene de ‘50 things that made the modern economy’. AirBnB usó el poder del internet, específicamente los comentarios de consumidores. ¿Porque no se aumentó la idea de homestay antes del internet? Mucha gente no confía en alguien que no conoce. Pero los comentarios de otras personas, que ya se han quedado con un anfitrión, bastan para informarse que la experiencia pasará bien.

Con AirBnB, Alice y yo invitamos a personas en nuestra casa durante casi 3 años y nos gustó. Hacíamos mucho para asegurar que nuestros huéspedes eran cómodos y siempre que viajamos, pensamos (bastante altivamente) que nuestra AirBnB fue lo mejor que conocimos. Hasta la semana pasada…

Alice con el perro de nuestros anfitriónes en Perth

Acabamos de quedarnos con Coutney y Olly, en su casa en Perth. Se encuentra cinco minutos de playas bonitas en un barrio de lujo, circa del área muy deseable de Fremantle. Su casa es muy cómodo; la cama es posiblemente la más confortable en que hemos dormido, la ducha es perfecta y el salón y la cocina tiene un estilo único, gracias a los esfuerzos de Olly para adornarlos con muebles que se ha construido a mano.

Habían pensado muy bien a nuestras necesidades: por ejemplo dejaron espacio en su frigo para que pudiéramos comprar comida, algo que no hacíamos bien cuando éramos anfitriones.

Pero la grande diferencia era la manera de que nos acogieron y abrieron sus vidas a nosotros. Tienen mucho afecto y nos trataron como un parte de su familia: charlamos con ellos todos los días y comimos juntos dos veces, incluso una tarde cuando nos invitamos a un almacén donde Olly cocinó una barbacoa muy rica.

Pocas veces he pasado tanto tiempo con nuestros huéspedes, normalmente no los vemos mucho y además, no los permitimos entrar en nuestra salón. Esta ultima regla introducimos después de un huésped que era amical pero que se aprovechó un poco demasiado. Ahora temo que dábamos la impresión que no estábamos abierto para charlar.

En Sudeste Asiático buscábamos a menudo una experiencia auténtica de AirBnB, pero no podíamos encontrarlo porque todos eran más hoteles que homestays. Tuvimos mucho suerte que la primera que elegimos en Australia era el mejor AirBnB que hemos conocido.

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